En el marco del curso de verano “Las razones para el decrecimiento. Experiencias teóricas y prácticas”, ayer se celebró una sesión con el objetivo de mostrar diferentes iniciativas que ponen en práctica este concepto en el ámbito extremeño.

El decrecimiento es un término que cuestiona el paradigma del crecimiento económico, al considerar que, tal y como se ha venido entendiendo en las sociedades occidentales -fuertemente asociado al consumo-, supone un agotamiento de los recursos naturales, un grave impacto para la naturaleza y, por añadidura, un perjuicio para las sociedades de países del sur, al estar asociado a condiciones de explotación laboral que generan hambre y pobreza. Por ello, plantea otra forma de producción y de consumo, más eficiente y acorde a los ritmos naturales, e incluso un nuevo modelo de relaciones, recuperando el tejido social cooperativo y los bienes comunales.

Son muchos los proyectos que, siguiendo esta filosofía, vienen desarrollándose desde hace tiempo, y en Extremadura hay numerosos ejemplos. El curso de la UNED nos trajo tres modelos. Por una parte la experiencia del grupo de consumo Con Sumo Gusto que desde hace nueve años se organiza en Mérida para conseguir alimentos ecológícos directamente de productores cercanos, con los que se establece una relación estrecha de colaboración y confianza. Maria del Mar Martín, que habló en nombre del grupo, contó la manera en la que se toman las decisiones en este grupo, del que forman parte más de 20 familias.

Por otro lado se mostró la experiencia del municipio de Carcaboso como ejemplo de administración local que pone en práctica políticas en la línea del decrecimiento desarrollando proyectos que revalorizan los recursos locales desaprovechados, promueve los circuitos cortos de producción y consumo y la agroecología.

Y, por último y con el objetivo de mostrar la importancia de la articulación de estas iniciativas, Gonzalo Palomo contó el caso de la Cooperativa Integral Extremeña, una estructura en formación y que, tomando como ejemplo la Cooperativa Integral Catalana, pretende ser una herramienta para favorecer iniciativa de producción artesanal y de colaboración entre personas que quieran poner en práctica otra manera de entender el desarrollo.

Además se contó con la experiencia por skype de Margarita Mediavilla, de la Universidad de Valladolid, una de las impulsoras del Manifiesto Última Llamada, suscrito por más de 500 científicos y activistas españoles y que pretende llamar la atención sobre la importancia de cambiar nuestra manera de entender el crecimiento.