El alcalde dice que “incorporar espacios como el Templo de Diana es ampliar nuestra oferta turística”

29/02/2016 | Alcaldía, Turismo

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El alcalde Antonio Rodríguez Osuna y la secretaria general de Cultura Miriam García han visitado hoy las obras realizadas en el Templo de Diana y en el Teatro Romano, que se incluyen dentro del proyecto Ciudades Romanas de Extremadura, con el que se intenta recuperar y promocionar el legado romano de la región, a través de ocho enclaves arqueológicos que conforman un itinerario histórico e impulsan la investigación científica sobre esta materia.

La inversión en Mérida es de 653.961,50 euros, e incluye la resolución del acceso al Templo de Diana para los ciudadanos (primero habrá visitas gratuitas para los emeritenses); el acceso al Pórtico del Foro y la reforma del edificio de acceso al Teatro y Anfiteatro, donde se incluyen las taquillas de los dos recintos monumentales y la del Festival de Teatro Clásico, así como la tienda del Consorcio.

El alcalde ha agradecido el “extraordinario trabajo de los técnicos” para salvar las dificultades de las obras; y ha manifestado su satisfacción por ellas porque, “los monumentos tienen que tener vida y la posibilidad de incorporar espacios como el Templo de Diana va a suponer que tengamos mucha más potencialidad turística y que nuestra oferta pueda ampliarse”.

El director del Consorcio dijo que los emeritenses podrán disfrutar antes que nadie de la visita al Templo de diana, de forma gratuita, desde antes de Semana Santa.

El objetivo de la obra del Templo de Diana ha sido resolver su accesibilidad al podio y rehabilitar el Palacio Renacentista del Conde de los Corbos ubicando en él un espacio en planta baja para un posible centro de interpretación y en la planta alta un espacio acondicionado para una sala de conferencias. Esta intervención, ejecutada con la máxima sensibilidad y que salvaguarda el valor patrimonial del Templo, combina la necesaria rehabilitación del mismo con la posibilidad de convertirlo en un monumento accesible a cualquier visitante.

La mayor singularidad de esta intervención es la resolución del acceso al Templo de Diana, salvando los casi tres metros de altura del plinto. Se ha realizado un acceso desde el lateral este con una escalera-elevadora, asemejándose, siempre desde una respetuosa distancia, al acceso existente al Palacio cuando era utilizado como vivienda. Para reducir el impacto visual, la escalera es móvil y se oculta en un foso perimetral.

Otro de los elementos más singulares de la intervención es la escalera interior del Templo. Por las características de la intervención era necesario ejecutar una escalera que permitiese el acceso a la planta superior. La caracterización de este elemento obligaba a ejecutarlo conformando un objeto que ocuparía gran parte de la zona interior naciendo del suelo. Sin embargo, la propia intervención parecía contravenir este principio con lo que se decidió colgar la escalera provocando una paradójica contraposición de ideas, obligando al visitante a subir a la planta alta accediendo a la misma a través de una escalera colgada. Esta circunstancia es un signo de respecto por los restos. Una señal de reverencia ante el Templo de manera que un elemento, que por definición nace del suelo, se libere de esta idea para no tocar precisamente el suelo arqueológico y cuelgue del techo para facilitar el acceso a la planta superior. El material elegido para dicha escalera es el acero tipo corten, que es el mismo que se usa para la escalera exterior y el que remata la carpintería de encuentro con la sala de audiovisuales de la planta superior.

La intervención en el Pórtico del Foro de la Colonia Augusta Emerita recupera este espacio urbano para el público resolviendo el problema de acceso al nivel de la antigua plaza romana con una rampa que cumpla los requisitos de accesibilidad en concordancia con los restos arqueológicos allí presentes. Así, se consigue acercar el recinto del Foro a los ciudadanos de Mérida y demás visitantes, conservando el punto de entrada desde la calle Sagasta en su parte más baja. También se han efectuado operaciones de limpieza y adecentamiento del yacimiento.

La obra de reforma del edificio de acceso al Teatro y Anfiteatro romano se hace para evitar la puerta de hierro existente junto a la caseta de venta de entradas y la destinada a la tienda del Consorcio.

Se ha realizado la reforma de estos edificios mediante la unión de sus dos volúmenes en un sólo edificio por el que se acceda al recinto del Teatro y Anfiteatro y donde se ubiquen tanto la taquilla de venta de entradas al yacimiento arqueológico como la tienda de recuerdos del Consorcio de la Ciudad Monumental, así como la Oficina de Turismo. Con esto se consigue, entre otros fines, que los turistas tengan un mismo punto de entrada y salida al yacimiento emeritense, unificando servicios y aprovechando sinergias.

El edificio cuenta con una entrada de acceso al recinto arqueológico y una segunda entrada a una zona diáfana donde se sitúa la tienda y las oficinas de Turismo. La salida del recinto se realizará por el mismo edificio atravesando el espacio diáfano. El resultado ha sido un edificio que cuenta con un espacio amplio, diáfano y accesible.

Delcaraciones del Alcalde Antonio Rodríguez Osuna y de Miriam García: