El Ayuntamiento aprueba con las centrales sindicales la no obligatoriedad de la mascarilla para los trabajadores municipales

20/04/2022 | Administración General, Recursos Humanos

  • El delegado de recursos humanos, Julio César Fuster, señala que “el Ayuntamiento se abre al uso responsable de las mascarillas para las personas trabajadoras que deseen seguir utilizándolas en sus servicios municipales, por lo que el servicio de prevención seguirá entregando mascarillas a aquellas personas que así lo soliciten”
  • El servicio de prevención municipal seguirá informando de aquellas recomendaciones que sean útiles para la prevención de las trabajadoras y de los trabajadores municipales con respecto al Covid-19, así como que podrá establecer la correspondiente evaluación de riesgos del puesto de trabajo, podrán determinar las medidas preventivas adecuadas”

El delegado de recursos humanos, Julio César Fuster, explica que “el equipo de gobierno del Ayuntamiento y las centrales sindicales, reunidas hoy 20 de abril, han acordado continuar actuando como hasta el momento, en el marco de la pandemia causada por el Covid-19, en función de los acuerdos y directrices marcadas por las autoridades sanitarias del Ministerio de Sanidad o de la Junta de Extremadura”.

“Como medida general, no será obligatorio el uso de mascarillas para los trabajadores y las trabajadoras municipales durante el desempeño de sus funciones en los servicios municipales”.

El Boletín Oficial del Estado ha publicado este miércoles, 20 de abril de 2022, el Real Decreto 286/2022, de 19 de abril, por el que se modifica la obligatoriedad del uso de mascarillas durante la situación de crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19.

Este RD y de forma general aprueba modificar el uso obligatorio de las mascarillas, aunque este acuerdo que servirá también para proteger personas y entornos vulnerables, por lo que las mascarillas seguirán siendo obligatorias en centros sanitarios, sociosanitarios y en servicios y establecimientos sanitarios. Entre las excepciones, se contempla que la mascarilla no será obligatoria para las personas que se encuentren ingresadas en centros hospitalarios cuando permanezcan en su habitación, y para residentes de centros sociosanitarios. Se mantiene la obligatoriedad de las mascarillas en el transporte.

Y para los entornos laborales, con carácter general no resultará preceptivo el uso de mascarillas. No obstante, la evaluación de riesgos será la que permitirá tomar una decisión sobre las medidas preventivas adecuadas que deben implantarse.

Por eso, Julio César Fuster añade que “el Ayuntamiento se abre al uso responsable de las mascarillas para las personas trabajadoras que deseen seguir utilizándolas en sus servicios municipales, por lo que el servicio de prevención seguirá entregando mascarillas a aquellas personas que así lo soliciten”.

Además, se sigue recomendando la práctica de las habituales medidas básicas de prevención: lavado de manos, ventilación de espacios, distancia de seguridad, etc.

El Ayuntamiento recomienda el uso de las mascarillas para aquellas personas trabajadoras, que declararon ser personas de riesgo durante la pandemia o que presenten alguna situación de salud que pueda suponer un riesgo para ellas.

“El servicio de prevención municipal -explica el delegado municipal-, seguirá informando de aquellas recomendaciones que sean útiles para la prevención de las trabajadoras y de los trabajadores municipales con respecto al Covid-19, así como que podrá establecer la correspondiente evaluación de riesgos del puesto de trabajo, podrán determinar las medidas preventivas adecuadas que deban implantarse en el lugar de trabajo o en determinados espacios de los centros de trabajo del Ayuntamiento de Mérida, incluido el posible uso de mascarillas, si así se derivara de la referida evaluación”.

No obstante lo anterior, el uso de mascarillas FFP2 seguirá siendo obligatorio en aquellas tareas concretas incluidas en la evaluación de riesgos, con exposición laboral a agentes biológicos (policía, servicios sociales, cementerio, etc.) y en la realización de aquellas tareas propias con posible exposición a agentes y fluidos biológicos sin garantías de distanciamiento interpersonal, ni de estado biológico ni vacunal de terceros con los que se produce la interacción.